miércoles, 5 de diciembre de 2012

Tarta de manzana...


Marta abrió el horno, había preparado una tarta de manzana para Álvaro... Estaba al llegar. Había quedado que iban a tomar té a las cinco cuando terminará de dar el taller de cerámica en el pueblo de al lado.

Al sacar la tarta, su aroma se hizo dueña de toda la estancia; aspiró lentamente el dulce de la manzana caliente... Preparó el porche, puso el mantel de lino en la mesa de la abuela, dispuso el juego de te marroquí y centró la tarta...

Sentó su cuerpo en la escalera de la entrada y se regaló una limonada...Miró hacia el horizonte y sintió el verde de la Montaña del Águila muy cerca de ella,  masticó el olor a romero que estaba floreciendo. Pensó: “debo salir  mañana a recogerlo para hacer saquitos, tisanas, y especias...”

El reloj de las “golfas” dio la media de las cinco y con el último sonido , Álvaro aparcó la bicicleta en la valla de la entrada...

.- Hola Marta… Llego tarde, verdad? Pero siempre hay alguien que tiene mil de dudas acerca del barro…
… ¡Que bella estas hoy!…. Y veo que la casa va viento en popa, como me gusta esta casa… Yo te la compraría….

.- Eso sabes que no es posible…. Lo que sí es posible es que la compartas conmigo…

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