lunes 30 de enero de 2012

Miseria joven...


Frío de invierno. Camino con mis botas de pescadera. De reojo, veo medio acostado en un conteiner de papel reciclado un cuerpo;  palo en mano se arrastra hacia fuera sacando periódicos, papeles… que van rellenando el carro de la compra…he sentido un dolor intenso.

Ese joven intentando cambiar papeles …por monedas…por comida…por pan… me ha estremecido; por un instante sentí que mi cuerpo era el que estaba agazapado  en ese conteiner…y con rabia agarraba toda ese basura llena de letras dormidas…muertas..Esa miseria del que no tiene para pasear, del que no tiene para charlar, del que no tiene para comer…  E imaginé que el conteiner me engullía, me trituraba…. Entre el país de las maravillas y el país de la mediocridad…

Hoy, esa imagen se me quedó pegada, me cuesta arrancármela… y tengo frío….

viernes 27 de enero de 2012

entrar...sin forzar...

Hay personas q vuelven a dibujarte espacios en los que hace mucho no habías entrado, ni si quiera creías que podrías entrar.
Entras de su mano...sin apenas darte cuenta y sin saber; empiezas a desnudarte...a despojarte de tus capas...te vuelves ligera...humana...y vuelves a creer en los hombres...en la humanidad. Ese momento, hoy, lo he  guardado en un bote de cristal junto al que  tengo de arena del Sahara. Uno al lado del otro. Como dos buenos amigos. La arena del Sahara me ha guiñado el ojo...y me ha dado las gracias. Le gusta el bote...le gusta el  contenido…

Al girarme…noto que empiezan a cuchichear…. Y me gusta…

miércoles 11 de enero de 2012

un instante de AMISTAD...


El aroma de viñedos, de parra verde, de notas amarillas; el vino blanco me ha llevado a recordar lo bello de un encuentro.
Aire, una terraza y una conversación. Dos amigos que se encuentran con facilidad, con lealtad; una imagen, un recuerdo; una charla que fluye, que va, que se desliza, que se hilvana, que se entreteje…amo esos momentos…amo la fluidez de la amistad, de la construcción de los secretos…amo la intimidad de la verdad entre amigos. Que bello es haber amasado un momento como el de aquella terraza…

Siento que amasar la amistad puede ser lo único que nos salve de la aridez de esta sociedad que nos ahogando… ¿Puede ser?




martes 6 de diciembre de 2011

Buscara otros puertos...


Ella se despojo de su camisón blanco, camino hacia el balcón y dejo que el aire de la mañana limpiara sus lágrimas, la recorriera entera. Sus pies se estremecieron… Ella miró el mar buscando una respuesta. Busco su rostro, él nunca volverá, se fue y nunca volverá a abrazarla. Desnuda desafío su propio cuerpo, arranco su piel y la dejo en el suelo para que la brisa se la llevara…a ella ya no le pertenecía… ya no sabría qué hacer con ella...dejo que eligiera su destino; ella ya no la quería, no se sentía cómoda, le molestaba… le oprimía, le ahogaba…

Descubriría otra piel, otro color para caminar… una piel a su medida… En eso consiste la vida, no? En desprenderse de pieles que se agrietan, que se resecan y, en buscar otras suaves, ajustables…nuevas.

Mañana emprenderemos el camino…

lunes 5 de diciembre de 2011

Hoy, tras despidos en mi empresa...



¿Qué hacemos encerrados en oficinas, junto a muebles grises descatalogados, cables de ordenadores, sintiendo el aliento del camarada que se sienta a tu lado? ¿Por qué recorremos el mismo camino una y otra vez, sin cambiar, sin mirar hacia otro horizonte, comprando el pan en el mismo lugar, la carne del mismo corte, la fruta de mismo color, el mismo supermercado una y otra vez? ¿Somos los humanos seres de costumbres? Y si es así, a menudo pienso que esas costumbres nos ahogan, no estrujan, nos secan. ¿Por qué las compramos? ¿Por qué las engullimos sin ponerlas a cuarentena? ¿Qué miedo hay en saltar y hacer lo que uno quiere? Pero, en realidad, ¿Qué queremos? ¿Estamos programados para saber lo que queremos? No lo que otro ha diseñado para nosotros… ¿Hemos pasado un tiempo diseñando lo que nos gustaría hacer?

Estos días son difíciles, la verdad….

martes 8 de noviembre de 2011

marcas...

Ayer pasee toda mi ira por las calles de mi ciudad. Pase por lugares antiguos que en mis primeros días me acogían y me desesperaban a la vez. Eran las callejuelas del gótico.

Mi cuerpo me llevó hasta la calle que vio mi primer desembarco… mire con temor hacia arriba, principal derecha. Y colgado del balcón un cartel enorme: “SE VENDE”, de nuevo esa casa se quedaba huérfana. Es una casa extraña,  que engaña. Parece que va a ser un pequeño nido de oportunidades y resulta que pasa a ser un nido de cuervos que por las noches no te dejan dormir. Y sentí alivio, una gozosa victoria, por no pertenecer a ella, por no tener que subir esas escaleras y abrir ese balcón y gritar: “callen, callen…déjenme vivir”.

Seguí la calle que muchos domingos me llevaba al mar;  grisácea, sin luz, sin brillo. Busque los rincones que me hicieron ser lo que soy, que me moldearon hasta llegar a mi finito, los que me hicieron llegar a ser tan sombra como ellos, a ser humedad y enfermedad… Y los vi, distantes, como herida curada con cicatriz, con marca. Todo deja huella. Esa huella que te recuerda lo que fuiste, a donde llegaste y a lo que no quieres volver.
Un paseo purificante. No quiero volver a ese principal derecha, Gracias.

lunes 31 de octubre de 2011

grito..sin respuesta

El vacio produce agujero en el estómago de un calibre de guerra. El vacio es negro, frio y húmedo…a una le revienta dentro y por fuera. Es como un Saturno devorándote las entrañas. Esa oscuridad que pintaba Goya en sus obras…bestia, vasta...se adentra en tu piel, en tus huesos y deja de iluminarte. Busca el resquicio de la debilidad y te borra…..