jueves, 29 de noviembre de 2007

el último tramo...


Es pronto y el frío arranca la piel de mi nariz. Camino hacia el trabajo. Y me encuentro con una imagen que me hace estremecer: una anciana caminando con un taca-taca. Los abuelos en las ciudades están como desnaturalizados, están como vendidos, pienso que sus dificultades se hacen mayores que en el pueblo. ¿Por qué? No tengo una buena respuesta, solo tengo una respuesta de piel, de sensaciones. La ciudad me parece dura para sus jóvenes, así que para los más ancianos debe estar extensa de toda gratitud.
Y me pregunto: ¿Qué harán? ¿A quién tendrán? Veo sus cabezas caídas, con la mirada fija en el suelo, manos temblorosas, inciertos pensamientos, soledad. Y me da angustia que ese tiempo llegue, que me encuentre por sorpresa, que ya no pueda levantar la cabeza y que arrastrando mi cuerpo ya no pueda ni arrepentirme de lo no hecho.

miércoles, 28 de noviembre de 2007

lista de la compra...


Blanco
Azul
Dolor
Intensidad
Vértigo
Cuerda suelta
¿Seguro?
Intuición
Bloqueo
Ancho
Viejo
Nuevo
Inquietud
Frenético
Cambio
Mejor
Agudeza
Reto
No saber
¿Seré yo?
El Hueco
Razón
Verdad
¿Seguro?
¿Adelante?
¿Importante?
Elegir
Tesón
Proeza
Yo
Inquietud
Valiente
Amor
Reforzar
Fortaleza
Saborear
¿Error?
¿De qué?
Posibilidades
Nuevas
Apostar
Duelo
Jugar
Bendición
Relax

martes, 27 de noviembre de 2007

Sonrisas

La vida con humor es mucho mejor, no tengo duda y sobre todo después de un fin de semana de estar con buenos amigos en un pueblecito de Italia. Ellos son personas naturales sin dobleces, nobles y me han hecho reflexionar sobre el color con el que de vez en cuando miro las cosas. Ellos me han limpiado la mirada, me han ayudado a limpiar mi mente. Parecen un medicamento pero tal vez han sido un antídoto para el ruido mental que a veces llevamos.
Esta mañana mientras caminaba por las calles el centro de mi ciudad creía pisar las calles de Forli, ha sido una ensoñación y un placebo para que el día se pusiera ante mi de otra manera. He aceptado mi situación!

jueves, 22 de noviembre de 2007

Un trozo de pan


Ayer estaba comprando el pan en un horno donde sólo trabajan con espelta y todos los productos son biológicos, si uno de esos sitios que si te quedas en la entrada puedes hacer una estadística sobre el comprador tipo. Extranjeros naturistas, catalanes biológicos, hippie con mentalidad sana, muchas mujeres independientes… pero siempre hay un elemento que desestabiliza las estadísticas; ayer entraron un grupo de Guardias urbanos y si, nos sorprendió, increíble; pero fue nuestra primera sensación. La dependienta, una catalana dulce me miró con complicidad y bajito dijo: Sorprendente, verdad? Y no es que ellos no puedan entrar, es que por nuestra propia mente estructura el escenario con los personajes precisos; y ellos no entraban en nuestra imaginación. Es curioso, no creen? Como los que parecemos muy abiertos, se supone que quien compra alimentos biológicos tiene una mente abierta, a veces nos pillamos en pequeñas discriminaciones mentales.
** Por cierto: La panadería de la que hablo es espectacular: www.barcelonareykjavik.com

martes, 20 de noviembre de 2007

La Mañana


La mañana es para respirar. Abro, pongo agua, té, pan tostado, aceite y mi imaginación. Adoro las mañana, amo el té junto con la tostada de aceite, son las cosas que me hacen trasportarme al viejo mundo y al mundo venidero… ambos se fusionan en el desayuno, uno encima del otro, al lado, en frente… Pero lo que más me gusta es la soledad de una misma, estar conmigo, mirarme desde fuera, observarme, criticarme y quererme.
Silencio, noticias, respuesta de una miga por la que estaba preocupada: “no pasa nada tranquila”. Pensamientos de los que hacer… escalofrío pensando en una cita. Dolor de estómago con el pensamiento como tostada. Respiración de expulsar fantasmas, esos que te acosan cada mañana, a cada decisión. Pelea con tus propios pensamientos… vaguedad y fin. Rutina; visto, salgo, auriculares, radio…

miércoles, 14 de noviembre de 2007

Caer, terminar...

Cada estación tiene un sonido; y, sin duda, el otoño tiene el “crac crac” de las hojas al ser pisadas. Los sonidos rememoran en mí fragmentos de mi vida. El sonido del otoño es de una tintura marrón, de caída, de desprendimiento, de abandono de historias. Llega la estación de cerrar, de poner punto y final a las cosas.
Era pequeña y sentía que debía hablar con él para dejarlo. Cayó como una hoja de abeto, ligero, apagándose a cada vaivén y yo sentí que lo acompañaba. Una parte de mi se esfumo. Y lo único que me queda es el sonido de la hoja al caer. Suave, ligera, única…

martes, 13 de noviembre de 2007

Una masa sin puntas

El estar enfermo y tener que permanecer en casa todo un día, te conecta con una realidad “global”. Te pones a leer todos los periódicos, ver las televisiones, escuchar las radios y te das cuenta que somos una masa uniforme que no tiene puntas. Del mismo color, de la misma textura… Y te da vergüenza, además, pertenecer a esa masa. Ayer todos se tiraron a las yugular de la frase del Rey. Increíble, no creen?
Somos tan previsibles!

jueves, 8 de noviembre de 2007

El sonido de tu voz

Ayer me llamaba una amiga para decirme que estaba triste y había marcado mi número de teléfono solo para oír mi voz.
Esto me hizo recordar un artículo que hace unos meses leía de
Ángel Gabilondo: Al menos, tu voz.
“Puede parecer poco, pero a veces necesitamos sencillamente oír la voz de alguien concreto. Como sea, su voz, ella, al menos. No es tanto la compañía de los argumentos, cuanto el cálido articular, entonar, deletrear, sonar, de su singularidad expresiva”
Yo estoy segura que mis argumentos no le sirvieron para nada, pero mi voz le acompañó en un momento de su noche.
Reconozco que hablar por teléfono a mí me produce un dulce placer, me encanta fantasear con los tonos de las diferentes personas a las que llamo o me llaman, e imaginar su forma, su color e incluso la vida que acompaña a esa voz. Es rápido, porque una conversación de trabajo no dura mucho, pero excitante.

martes, 6 de noviembre de 2007

Doisneau, fotógrafo de la vida cotidiana.


Este espacio esta creado para escibir sobre las pequeñas cosas de la vida. Lo cotidiano sacado de todo lo que le rodea puede ser sublime.
Hagamos un esfuerzo y escribamos sobre, una lavandería, una máquina de escribir, sobre el anillo que lleva la chica del autobús...
"André Vigneau decía cosas tan insólitas como "el teclado de una máquina de escribir es un objeto tan hermoso que todas las cartas de amor deberían escribirse a máquina".