lunes, 26 de enero de 2009

Lenguajes diferentes:

My blueberry nights
Antony and the johnson
Rutas salvajes
El beso de "bear"
La Mirada de luba
El grito de una tetera en un ático de Manhattan
Olor a jazmín con mantequilla a la hora del té...

"Aire, té, antony… un viaje fantástico".

viernes, 16 de enero de 2009

la espera

Estando a la espera de que se abra la puerta, a salir a escena, a atravesar un bar, a que te den mesa, a llamarlo, a que te llame, a que te inviten… la espera.
En esa espera puedes recrearte en un mundo lleno de diálogos propios, ajenos, meditados, o espontáneos.
La espera es como una vigilia, uno no hace lo que desea pero piensa en lo que va a realizar… la espera no debe ser muy larga en el tiempo porque sino se como el propio acto, engulle su protagonismo y hace que la escena pierda fuerza…Aunque a veces la espera ayuda a cimentar lo que uno va a hacer, o lo que no quiere hacer… la espera. Es como el limbo; uno espera entrar a un lugar (no sabemos si mejor o peor) pero seguro, diferente. Dicen que quien espera desespera. Supongo que a veces, solo a veces, es así…

viernes, 9 de enero de 2009

O = A, A = O,

En medio de la noche O siempre apaga su lámpara y marca un teléfono memorizado, sabe que tras tres o cuatro tonos aparecerá A: bostezando, tranquilo, a veces tumbado en su cama, otras con su gente de copas, otras ilusionado por una buena noticia; pero siempre tras el auricular....

O y A eligieron mirarse a los ojos una tarde de otoño. Fue intenso. El recuero de O es especialmente dulce (besos, roces, abrazos intensos...recuerda que no podían despegarse) (aquí dejo espacio para el recuerdo de A)

La vida les dio tiempo para mirarse, para rozarse...a través de una línea telefónica, pero no el suficiente. Un martes por la tarde O, de repente, echó en falta a A, se obsesiono con su NO presencia, con su NO abrazo… y con su NO…
Colgó el teléfono…Lo dejó….

a veces (solo a veces) una conversación alimenta más el espíritu que un roce de cuerpos

miércoles, 7 de enero de 2009

, sin su permiso…

Las calles frías, resbaladizas, inquietantes, encogidas… me llevan a un lugar pequeño, lleno de detalles sin descifrar; mirando al fondo, en una esquina… Ella; corta de falda y espléndida de escote, luminosa de purpurina, es la puta de mi barrio.
Como si de un objetivo se tratara, enfoco su cara, sus ojos, lilas, pequeños; unos ojos que susurran a lágrimas: “Quiéreme, estés donde estés quiéreme. Aunque no te vea, aunque no te toque, aunque no te aliente… quiéreme. Ámame a escondidas, entre los rincones, por la virilla, en los dinteles… agárrame entre el aire de mi espacio, asfíxiame sin demora, chupame sin tiempo, marchítate en mi boca… “. Me sonrojo. Desenfoco.

Marcho con la extraña sensación de haber atravesado las entrañas de una mujer desmesuradamente sensible, para el frío que corre por estas calles deshumanizadas.

domingo, 4 de enero de 2009

"no contact"

Es curioso como a veces me quiero evadir del mundo, de la humanidad, del tumulto, de borrreguismo; somos una masa que va, que fotografía, que habla o mejor charlotea, que transita, que va y viene a ninguna parte. Apago mi móvil, cierro las persianas, conecto mi DVD y engullo Croissant sin sentido.
¿Es incompresible mi autismo, sobretodo dentro de un domingo que agoniza dentro de regalos infames para los “seres queridos”?
Cuando la gente pide mi atención me ahogo, me agobio, y me escurro en mi mundo. Me siento como uno de mis peces que es imposible coger, son resbaladizos, esquivos. O como mi gata “mina”; ella viene cuando quiere, nunca cuando yo deseo acariciarla.
Me irrita la falsedad de la gente. De su sumisión al sistema. De cómo tragan los 50%, 70%... sin sentido, sin planteamientos…
Hoy estoy en huelga de contacto humano.

jueves, 1 de enero de 2009

el 9 trae regalo


Salir, entrar... Año 9 dc. de C. Tú con vestido arlequín, pasas de un tono a otro recorriendo un línea llena del néctar de Dionisio. El 9 te mira, te invita, te tienta, te reta, te adivina, no te miente (es un año mas), te agudiza, te muestra y no te muestra, te arropa, te deja, te asume (tú a él) y te sorprende.
Color, luces y ruido descifrado en notas musicales... Cava, mucho cava.. y desplomada en un sofá siglo XVIII te desvaneces en una plácida despedida.
El 9 se despierta en su primer día de reinado. Regalo; se llama Rebeca. Podía explicar muchas vidas, historias, sonrisas, lágrimas, voces, abrazos, paseos, despedidas, saludos, besos, miradas, encuentros, desacuerdos. Pero solo diré: Ella era una gran amiga (hace mas de 8 años que nuestras voces no se escuchan) . Hoy ha vuelto a darme luz. El 9 promete.
Grandes caminos se abren, hay que caminarlos!