martes, 8 de noviembre de 2011

marcas...

Ayer pasee toda mi ira por las calles de mi ciudad. Pase por lugares antiguos que en mis primeros días me acogían y me desesperaban a la vez. Eran las callejuelas del gótico.

Mi cuerpo me llevó hasta la calle que vio mi primer desembarco… mire con temor hacia arriba, principal derecha. Y colgado del balcón un cartel enorme: “SE VENDE”, de nuevo esa casa se quedaba huérfana. Es una casa extraña,  que engaña. Parece que va a ser un pequeño nido de oportunidades y resulta que pasa a ser un nido de cuervos que por las noches no te dejan dormir. Y sentí alivio, una gozosa victoria, por no pertenecer a ella, por no tener que subir esas escaleras y abrir ese balcón y gritar: “callen, callen…déjenme vivir”.

Seguí la calle que muchos domingos me llevaba al mar;  grisácea, sin luz, sin brillo. Busque los rincones que me hicieron ser lo que soy, que me moldearon hasta llegar a mi finito, los que me hicieron llegar a ser tan sombra como ellos, a ser humedad y enfermedad… Y los vi, distantes, como herida curada con cicatriz, con marca. Todo deja huella. Esa huella que te recuerda lo que fuiste, a donde llegaste y a lo que no quieres volver.
Un paseo purificante. No quiero volver a ese principal derecha, Gracias.

3 comentarios:

Loto dijo...

Y cómo se hace para escapar del lugar en el que no quieres estar?
Atrapada en un sótano izquierda!

Doisneau dijo...

Uffff... difícil, no te voy a engañar. Solo te diré pon toda tu fuerza en saber y querer que vas a salir. ;-) Puede ser simplista, pero no tengo nada más elevado!!!

Loto dijo...

http://adormideradelagua.blogspot.com/2011/11/alla-voy-doisneau.html