viernes, 9 de enero de 2009

O = A, A = O,

En medio de la noche O siempre apaga su lámpara y marca un teléfono memorizado, sabe que tras tres o cuatro tonos aparecerá A: bostezando, tranquilo, a veces tumbado en su cama, otras con su gente de copas, otras ilusionado por una buena noticia; pero siempre tras el auricular....

O y A eligieron mirarse a los ojos una tarde de otoño. Fue intenso. El recuero de O es especialmente dulce (besos, roces, abrazos intensos...recuerda que no podían despegarse) (aquí dejo espacio para el recuerdo de A)

La vida les dio tiempo para mirarse, para rozarse...a través de una línea telefónica, pero no el suficiente. Un martes por la tarde O, de repente, echó en falta a A, se obsesiono con su NO presencia, con su NO abrazo… y con su NO…
Colgó el teléfono…Lo dejó….

a veces (solo a veces) una conversación alimenta más el espíritu que un roce de cuerpos

1 comentario:

Pipilota dijo...

también "sólo a veces" una conversación deja más frío en la distancia.