lunes, 20 de octubre de 2008

cruces

Marta estaba esperando el tren que venía de Martorell, era el tercero. Y volvía a salir de los vagones la gente afinada, la gente ansiosa, la gente de mañana, la gente de traje, la de maletín, la de yeso, la de brillo en los labios, la de carpeta, la de nota apuntada de mano extraña, la de novedad… todos volvían a desfilar ante sus ojos… pero volvía a faltar la de la carta. Su cara volvió a ensombrecerse. Esperará al siguiente, para ella el último.

Termino mi te y me acomodo en el tren que va a Martorell. Marta y yo nos miramos durante unas décimas de segundo. “No podré encontrarlo Marta, no podré” “Yo voy a ser encontrada, seré la de la carta contraria”

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