miércoles, 22 de octubre de 2008

la lluvia y su rastro


Hoy me levanté con su nombre en la cabeza, en el cuerpo, en la piel, en la carne. Hoy me levanté y mire el móvil para saber cuando había sido la última vez que me había llamado. Hoy me levanté y sentí su cuerpo cerca del mío, sentí que me penetraba; a mi no me importaba. El sofá de mi casa me llevó al pasado y pensé: hoy no estaría mal que él se acercara. Yo me acerque un instante al recuerdo, a la posibilidad de que hoy la sensación me rasgara, aun siendo perjudicial para mi salud. Tuve el temor de que las horas y la lluvia me trajeran el deseo no-deseado. Y… Uf! La vida!
El llamó. Silencio. No quería, pese a mi cuerpo, volver al pasado.

Los días de lluvia tienen una contradicción; al mismo tiempo que limpian arrastran consigo toda clase de basuras.

1 comentario:

Emilia dijo...

Hola!

He leído un par de entradas y realmente me he sentido identificada.

Firmo en esta porque me gustó mucho la frase final de la lluvia y lo que arrastra consigo.

Saludos!