miércoles, 14 de noviembre de 2007

Caer, terminar...

Cada estación tiene un sonido; y, sin duda, el otoño tiene el “crac crac” de las hojas al ser pisadas. Los sonidos rememoran en mí fragmentos de mi vida. El sonido del otoño es de una tintura marrón, de caída, de desprendimiento, de abandono de historias. Llega la estación de cerrar, de poner punto y final a las cosas.
Era pequeña y sentía que debía hablar con él para dejarlo. Cayó como una hoja de abeto, ligero, apagándose a cada vaivén y yo sentí que lo acompañaba. Una parte de mi se esfumo. Y lo único que me queda es el sonido de la hoja al caer. Suave, ligera, única…

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