viernes, 8 de febrero de 2008

El cambio de sentido…

Camino a casa y en una calle estrecha observe como una niña diminuta mochila a la espalda se movía nerviosamente; a su alrededor varias personas mayores… me iba acercando y pude oír como le decían: “Tanto rato… no te preocupes bella” vendrá… la diminuta niña saltaba sobre si misma mientras estiraba un tirabuzón de su castaño pelo y se le entrecortaba la respiración mientras oía: “si la verdad es que es mucho tiempo”. Traspasé la escena y mientras me iba alejando, a mis espaldas: “Mira ahí viene tu madre, es esa”. Vi en la cara de la “supuesta” madre un reflejo de terror, y entre dientes: “no puede ser”… me giré no podía perderme el momento… la diminuta niña abrazo a su madre con tanta fuerza que creo que la explotó.
Pensé en la niñez, en lo que necesitas a tus padres, en lo que crees en ellos, en esa idea de que el mundo se termina si ellos no están en casa al entrar… Y me estremecí por ver como crecemos, como nos desligamos y como, en ocasiones, tu vida es mas relajada si tus padres estén en su casa y tú, en la tuya.

1 comentario:

IVAN dijo...

Supongo que son momentos de la vida. Cuando eres pequeño, los papis son la seguridad, el cariño, la protección...y cuando te haces un poquito más mayor quieres un la independencia, la libertad...y te alejas. Aunque siempre serán tus padres, y si hay buena relación siempre habrá un apego.
Fases de la vida, pero como dices, no deja de entrañar un cambio de sentido.