jueves, 1 de mayo de 2008

Adorar la multi-culturalidad


Saco mi cámara de rodar y la asiento en una parte de Barcelona:

Él pasa el brazo por encima de sus piernas. Los dos están sentados en el último vagón de la línea 1, les debe llevar al centro de la ciudad. Mañana es fiesta y han decidido pasear por las Ramblas. Ella colombiana, el argentino.

Él pasa el brazo por encima de su hombro. Respiran la brisa del mar mediterráneo. El fisgonea entre su escote, ella acaricia su pierna. Desde el banco de madera pueden imaginar como se quieren. Ella es rumana, el es rumano.

Ella se para y lo mira a los ojos. El agarra su cabeza. Se besan. Salieron a comer fuera. Ensalada de zanahorias con comino, “tayín” de pollo con ciruelas y “baklawa” con nueces. Ella es marroquí, el catalán.

El posa a los pies de colón, él lo recuadra. Han optado por viajar. Sol, mar y ciudad española. Se miran, se agarran por la cintura. Susurros. Se entrecruzan. El alemán, él africano………………………….

La apago. Mañana volveré a por más alimento.

4 comentarios:

IVAN dijo...

Esas Ramblas, que puedes ver de todo...

También me parece fantástico, hoy en día, gente de todo el mundo, de diferentes culturas se relaciona, se ama, se encuentran.

Esto me hace pensar, en el sinsentido cada vez más, de las fronteras y nacionalismos...

Doisneau dijo...

Yo siempre pense que los nacionalismos son pobres. No quiero ofender, y comprendo lo que revindican. Pero a mi lo que me fascina es la apertura de fronteras y la mezcla absoluta de gente, de hablas, de maneras de sentir... no entiendo eso de: "este es mi terreno, esto es mio, hasta aqui llega lo nuestro...".
Saludo enorme a la diversidad

LILITH dijo...

De acuerdo contigo doisneau y con ivan. A mí es una de las cosas que más me gustan de barcelona, la mezcla de culturas, como el hombre joven marroquí que lleva la anciana catalana al médico porque vive en el raval y está más sola que la una. En situaciones de miseria las barreras se caen ante la necesidad de sobrevivir.

Un saludo, lilith

Doisneau dijo...

Este punto que comentas de la soledad de la anciana es la parte obscura de las ciudades...

Bienvenida a la multicultuaralidad.