sábado, 3 de mayo de 2008

En silencio


Perfume de pomelo. Fue por sopresa. Él la vio como voluptusosa entraba. Se miraron, se besaron. Vino tinto. Risas, muchas, nerviosas. Concierto. No miradas. No dedicatorias. No alusiones. Marta llegó para despedirse, en silencio, para que su propio corazón descansara. Final. Mesas juntas. El se situó rozándola. Marta se decía: "me estoy marchando Mario, me estoy despidiendo.....Mirame, siéntelo dentro de ti Mario; me estoy alejando. Tengo que irme. ¿Lo oyes?"

Se despidieron. Marta comprobó que Mario no había oído nada. Y se desvaneció como un cuerpo sin vida. El golpe fue seco, duro, hueco.

Hoy el sol se manifiesta y ella sigue tendida en el asfalto de la calle del silencio.

4 comentarios:

IVAN dijo...

uno de los mejores post que escribiste...me gustó. Sobretodo el final.

Doisneau dijo...

Oh! En tono ruborizada. Gracias Ivan.

Tomás dijo...

A veces escuchar no basta, hay que ser. El silencio o el grito. Vaya, ha dejado de llover!

"He buscado en el amor un sueño de olvido;pero el amor no es para mí sino un colchón de alfileres,hecho para dar de beber a esas crueles mujeres." (B)

saludos flaneur.
tomàs

Tomás dijo...

Dos visiones de bill brandt
tomàs