martes, 18 de diciembre de 2007

aun estoy sorprendida!

Hay regalos que te sorprenden. Recibí una postal de Navidad de un amigo. Y me sorprendió porque era una postal, algo no virtual, una felicitación con tinta y papel. Que gesto tan antiguo y a la vez tan romántico, por todo lo que implica recibir esa tarjeta de Navidad. Uno va a la tienda, compra varias, elige los destinatarios, se pone ante ellas y escribe frases personalizadas, las introduce en sus sobres y les pone “nombre propio”. Paseando llega a correos y las lanza por las bocas de león (En Zaragoza había dos cabezas de león doradas en relieve como buzones; una para las que mandabas a la ciudad y/o provincia y la otra para cartas fuera de la provincia. Me encantaba ir con mis padres a echar las catas y elegir la boca correcta para cada una de ellas!!)
Volviendo, es un detalle, porque todo ello llevaba tiempo, mucho! Mucho más que abrir tu correo electrónico copiar varias direcciones y felicitar. Hablamos de 10 minutos frente a una tarde como mínimo. Y esto sorprenden, no me dirán que no.
Así que gracias a ese amigo que desde su isla ha invertido su tiempo en pensar en su “gente”. Un tiempo que últimamente no tenemos o no sabemos utilizarlo, no creen?

1 comentario:

elintenso dijo...

Si hasta se me había olvidado cómo era mi letra. hay que escribir más, aunque sean tonterías. Pen´sándolo mejor, las tonterías mejor no. Y sí, a esto del tiempo deberíamos dedicarle un programa... Ahora en Navidad, hay más tiempo...