martes, 8 de enero de 2008

actuación

Ayer ví tras el cristal de un restaurante, dos "amigas" cenando en la misma mesa; una enfrente de la otra. Era curiosa la estampa. Una, grande, oronda, rubia; la otra, menuda, y morena. Una miraba para la izquierda, la otra para la derecha.
“Habría que quedar”- imagine. Es el final de las fiestas y prometieron quedar.
Y ahí estaban, dos conocidas sin atenderse. Y pensé. Que engaño.
Yo dentro de poco voy a realizar un engaño: “quedaré porque en el guión que me entregaron así me lo sugería”.
Es el octavo día del nuevo año y el tiempo se va templando.

2 comentarios:

Asimov dijo...

Sí es triste cuando no existe un sentimiento auténtico de amistad, pero, a veces, también es agradable tener tanta confianza con una persona como para poder estar en un silencio cómodo, e incluso, mirando al infinito sin que el otro se ofenda por tu falta de interés.

Doisneau dijo...

Esa senasación es maravillosa.