jueves, 17 de enero de 2008

La jungla del metro

Te sumerges en los suburbios. Metro. Con suerte te sientas y dejas salir a tu voyeur. Te fundes en la ideología comprada por tu vecino de viaje, te empapas de la historia que el chico de melena rubia esta intentando recordar. Escoges la música de la chica peruana que va medio dormida dando cabezazos.
Calor y elucubraciones muy pronto por la mañana.
Parada. Entran otra “manada” de humanidad. El periódico se va y toma su lugar una novela de corte dramático; no la sigo. Desvío la mirada hacia una pareja de compañeras que charlan animosamente sobre lo que el trabajo les deparará; bueno, como diseccionan al nuevo compañero que ha venido a suplantar a Eli, la chica invisible- así la llaman. Estoy dos paradas enganchada a la historia, hasta que de sopetón un hombre alto de origen rumano (sospecho) se interpone entre ellas y yo. Clavo mi mirada y tengo pensamientos encontrados… Tanta influencia mediática no es buena- pienso. Me despido de él. Mi parada, bajo. El aire fresco me da de nuevo en la cara.

2 comentarios:

IVAN dijo...

eres una observadora...y que mejor escenario que el metro. Allí te puedes encontrar cualquier cosa, está la creme de la creme.
Y me doy cuenta ahora mismo del tiempo que hace que no lo utilizo...

Doisneau dijo...

En realidad, justo un día me di cuenta que hacia tiempo que no bajaba a los suburbios. Baje y me deje llevar. No hay mejor sustancia para el "hambre”. Te lo recomiendo.