martes, 29 de abril de 2008

Elegy


Amarga, dolorosa, exquisita. Hay veces que uno no expresa. No camina. Miente. No actúa. Actúa mal. ¿Por qué? El miedo. Es el invitado no invitado. El que está al lado sin llamarlo. Lo penetra todo, tu cerebro, tu piel, tu sangre, tus entrañas. Y te paraliza. Ensucia el amor, el sexo, la lealtad a uno mismo. Y hay que limpiarse.

Salgo del cine. Camino. Elegy me revienta en la cabeza, pienso: las mujeres bellas no se ven. Hay que mirar dentro de ellas. Es un buen ejercicio. Mirar a través de sus pechos, de su tripa, de su culo…

2 comentarios:

Tomás dijo...

Después de innumerables palabras que me ahuyentaban de la nueva cinta de Coixet...me haces replantearme mi postura. Lo bello se ve, pero no mires demasiado ni reflexiones sobre ello. Arrancar la página.

Con tu permiso (y sin él) te enlazo. En caso contrario te pierdo.

OK sobre Kundera.

Un saludo
Tomás

Doisneau dijo...

Con el mio...