martes, 11 de marzo de 2008

Caminar

Caminar, caminar, sin rumbo, sin destino, sin objetivo, sin meta. Patear, subir hacia el norte de la ciudad, hacia una de sus montañas, caminar y de compañero el sol; que te apoya y no te pide. Caminar, caminar, caminar eso es lo que mis pies, mi cuerpo me pide. Recorrer la calles mientras van explotando en mi oído conversaciones a medio terminar, a medio empezar: “Sara! Sara ven aquí!” “…Y Eduardo, ¿cómo va?” “…si limpie todo, eso es lo que hice…” “nos vamos para León…” “… si me pidió la documentación…” Camino, camino, camino por el asfalto y no tengo ninguna estación en la que parar, ni tengo ni quiero. Hoy seguiría caminando hasta reventar.

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